Mostrando entradas con la etiqueta Afiches. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Afiches. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de marzo de 2015

AFICHES: Memorias de África


«Memorias de África» Out of Africa, 1985 contó con dos afiches diferentes en su comercialización por los cines: el propio del estreno y otro extraordinario editado meses más tarde tras la avalancha de premios Oscar que la emotiva cinta de Sydney Pollack consiguió en la Ceremonia celebrada en 1986.


Pero, más allá de esta curiosidad, «Memorias de África» cabe recordarla aquí como la última gran película, entonces denominada como "fuera de serie", que se programó en el Teatro Luis Rivera. El coste económico fue tremendo, pero la ocasión lo merecía; el cine iba a ser demolido, eran sus últimos días, la última feria y, por tanto, era un lujo que había que presentar sin duda alguna.


No fue la única, por supuesto, el programa de despedida aglutinaba lo mejor y lo más exitoso pero, «Memorias de África», fue la primera, la estrella de la cartelera.


Todo acontecimiento, por muy bueno que sea, necesita del toque mágico que lo haga apetecible. Que el público iba a responder a la película, no cabía duda; pero mejor aún si está es servida en bandeja de plata. La publicidad previa al estreno, con todos los medios disponibles, hizo su efecto y fue vista por 1.164 personas. Los afiches, los 2 modelos, colgaban de infinidad de carteles de madera y también pegados en diferentes fachadas; programas de mano por buzoneo y la megafonía, con la fastuosa banda sonora de John Barry, despertaron aún más el interés general por ir al cine y dejarse cautivar con su magnífica historia, su cautivadora música y su espléndida fotografía.





 

Y qué decir de la película... evidentemente estamos ante una fantasía romántica magistralmente aderezada y el cine, como medio de entretenimiento, permite sin complejos abordar cualquier historia que nos haga pasar un buen rato. Otra cosa es pretender hacerla verídica. Dicho esto, «Memorias de África» es agradable a más no poder y entusiasma y enamora y te hace vivir su hechizo de forma que sientas la pasión y el amor que su autora inmortalizó en varios escritos basados en los recuerdos de sus vivencias en el continente africano.  

Karen Christence Blixen-Finecke
Karen Christence Blixen-Finecke, más conocida por su pseudónimo literario Isak Dinesen, fue una escritora danesa que, antes de dedicarse a la literatura, pasó un tiempo en Kenia tras contraer matrimonio de conveniencia con un aristócrata y mantener relaciones sentimentales con un cazador británico. Ese periodo es recogido en varios libros, narrados con ensoñación y de dos de ellos («Lejos de África» y «Sombras en la hierba») el insigne Pollack halló materia para ejecutar con maestría una cinta que evoca en la pantalla toda la pasión que la autora deseó perpetuar en sus escritos.

Meryl Streep (Karen Christence)
La película es un encanto, un deleite visual y emocional fascinante; fotografía, música y relato cobijan una historia de amor dulce y respetable que ya forma parte de la historia del cine y, por lo cual, nadie debería perderse.



Klaus Maria Brandauer (Barón Blixen)
Barón: --Podías haber pedido permiso...

Robert Redford (Denys Finch)
Denys: --Ya lo hice, y ella me lo dio.



«Memorias de África» es una de mis películas; desde su pase por el Teatro Luis Rivera no le he perdido la pista y siempre he dispuesto de ella en los formatos que han ido apareciendo.


Como también su banda sonora; el disco de vinilo que adquirí para la promoción, está actualmente cedido al Museo Municipal.

Museo Municipal - Sala del Cinematógrafo - Bandas Sonoras




martes, 3 de febrero de 2015

AFICHES: Los Cañones de Navarone y Blastfighter: la fuerza de la venganza


Las "hazañas bélicas" de los tebeos de los años 50' tuvieron en la siguiente década su repercusión en la gran pantalla con multitud de títulos; casi todos basados en la Segunda Guerra Mundial y con ello se puede decir que establecieron un género propio. De esa época me quedaría con tres: «LOS CAÑONES DE NAVARONE» The Guns of Navarone, 1961; «DOCE DEL PATÍBULO» The Dirty Dozen, 1967 y «EL DESAFÍO DE LAS ÁGUILAS» Where Eagles Dare, 1968.  


Una aventura entretenida que, en gran parte le debe su aura a la banda sonora que compuso  Dimitri Tiomkin. 






En el Teatro Luis Rivera Los Cañones de Navarone se exhibió en dos ocasiones, el 1 de enero de 1973 y el 13 de abril de 1986



No cabe duda que «BLASTFIGHTER: la fuerza de la venganza» tiene infinidad de vínculos con la exitosa de cinta de Stallone «ACORRALADO» (Rambo: First Blood), 1982: Un policía honrado que siempre cumplió con su deber y que por haber acabado con la vida de un delincuente es condenado a varios años de prisión. Una vez cumplida su condena, decide retirarse a su pueblo natal y, al igual que le sucedió al soldado John Rambo, no es bien recibido y derroteros violentos dan pié a un desenlace previsible. 


El afiche está diseñado por Casaro y da puntal a la película.


Blastfighter se estrenó en el Teatro-Cine Luis Rivera el 9 de febrero de 1986.

lunes, 19 de mayo de 2014

AFICHES: La Trampa de la Muerte y El Juego de la Sospecha


El famoso cubo mágico inventado por Ernő Rubik en los 70 ha cumplido estos días 40 años, aunque su éxito y popularización no llegara realmente hasta principios de la década de los 80, cuando se fabricó y comercializó masivamente; ya entonces, el cine, también sucumbió a su encanto y fue imagen substancial del cartel de la película «LA TRAMPA DE LA MUERTE» (Deathtrap) que en 1982 Sidney Lumet realizó sobre la novela de Ira Levin.

Afiche original 1982


Otro popular juego, el CLUEDO, también desempeñó protagonismo en el cartel de la película «EL JUEGO DE LA SOSPECHA» de Jonathan Lynn, 1985.

Afiche original 1985

El cartel contiene las siluetas enmarañadas de los sospechosos y cada uno de ellos portando uno de los 6 elementos claves del juego inglés.    

Elementos del Juego Cluedo
En el Teatro Luis Rivera se exhibieron respectivamente el 25 de marzo de 1984 y el 8 de diciembre de 1986.


jueves, 17 de abril de 2014

AFICHES: 2001 Una Odisea del Espacio


La programación de películas de Semana Santa, durante los años de la dictadura, fue sistemáticamente copada por el género histórico-religioso. Desconozco si era impuesto, pero lo que sí era seguro es que no podía haber frivolidades durante esos días de recogimiento, no estaba bien visto. Por ello, para no ser llamado al orden, las películas estrellas eran indudablemente las religiosas, las de romanos y todas aquellas que conllevaran a Jesús de por medio. 

Curiosamente, otro género “autorizado” fue el de la ciencia-ficción y con estas premisas el Teatro Luis Rivera quiso fortalecer la programación del año 1969 ofreciendo el Sábado de Gloria un estreno de lujo: «2001, Una odisea del espacio» STANLEY KUBRICK, 1968. Que no gustó a nadie y a mí, siendo un niño, tampoco; todos esperábamos ver aventuras espaciales con marcianos y todo eso y aquella película tan rara nadie la entendió y fue un autentico chasco. Quizás, puesto que lo normal era que las películas llegasen aquí varios años después de su estreno, fue un desacierto programarla entonces.

Dicen que el hombre es el animal que siempre tropieza en la misma piedra, por ello, cuatro años después, en 1973, volvería a repetirse el chasco. Cabe pensar que los nuevos programadores desconocían lo ocurrido y, buscando en el género de la ciencia-ficción, programaron para la Semana Santa, esta vez el jueves, otra vez la susodicha película.

JUEGO DE FOTOCROMOS PUBLICITARIOS


El 1977 la ciencia-ficción, bajo la inconmensurable imaginación de un visionario George Lucas, se convirtió con el estreno de «La Guerra de las Galaxias» en un género totalmente renovado y la película en uno de los mayores éxitos comerciales de todos los tiempos. Por ello, los distribuidores de las películas de la MGM, no dudaron en reponer inmediatamente para las salas una vez más la controvertida película de Kubrick  incluyendo en sus carteles una puntualización sugerente: Antes de La Guerra de las Galaxias existió y existirá siempre... 2001 Una odisea del espacio.  A mí la película de Lucas me encantó y cuando leí la frase de 2001 en una marquesina de un cine en Galicia, no dudé y entré a verla; ya habían corrido ríos de tinta sobre la polémica película y quizás, tal vez, no supe apreciarla entonces y consideré volver a verla.

Por imperativo de contratación, 2001 volvió a entrar en un nuevo lote de películas de la distribuidora CIC y, por tanto, el Teatro Luis Rivera tenía en 1979 la necesidad de volver a programarla. Por suerte, ese año estaba en pleno apogeo en la localidad el Cine-Club Los Castúos y, una obra así, era de obligado forum pues la polémica estaba servida desde hacía años y muchos aficionados gustaban de poder verla y así comentarla.


Para mí fue la cuarta vez que la presenciaba y también la que más me gustó. Al acto fue invitado un critico de cine que expuso su parecer ante un volcado auditorio con más de 300 personas que disfrutaron con todo y, bien entrada la noche, se marcharon felices a casa exhaustos de gozo. No fue la última vez, a mediados de los 80’ volvió a reponerse y volvió al Luis Rivera, aunque sólo asistieron 14 personas.

«2001, Una odisea del espacio» es de esas películas que se ama o se odia, pero que sin duda marcó un antes y un después en el genero y hoy día nadie puede poner en duda que es una obra de arte sin paliativos. 



viernes, 28 de marzo de 2014

AFICHES: Psicosis


¿Qué pasaría si un director bueno, hiciese una película de bajo presupuesto?

Alfred Hitchcock fue un creativo sin igual y experimentó en toda su carrera formas diferentes de hacer películas y prácticamente todas concluyeron con resultados excelentes. En 1959, en la cima de su carrera, realizó para la inconmensurable Metro-Goldwyn-Mayer «Con la muerte en los talones», donde no escatimaron gastos de producción y su resultado fue el esperado y más. Tras el éxito, muchas productoras le ofrecieron diferentes proyectos de igual envergadura; entre ellas la Paramount, a quien debía por contrato una última película. Pero Hitchcock no quería repetir fórmulas y se planteó esa fascinante pregunta.

Decidido, informó a Paramount su intención de realizar una película de terror basada en una novela barata: Psicosis; que sería en blanco y negro, sin estrellas de renombre y con el equipo de televisión que realizaba entonces en los estudios Universal la serie «Alfred Hitchcock presenta»... Paramount dijo no, y así todo el mundo. Como último intento, Hitchcock, propuso a Paramount no cobrar sus honorarios y hacerse cargo de los 800.000 dólares presupuestados para los gastos de producción, Paramount sólo tendría que distribuir la película. Psicosis se rodó en 41 días, entre finales de noviembre y principios de enero bajo total secretismo. Terminada la cinta, Paramount consideró que un producto así iba a ser rechazado por el público y limitó su compromiso a exhibirla sin el acostumbrado preestreno y en tan sólo un par de salas de menor importancia.   


Para Hitchcock esto no fue más que un revulsivo y lo asumió como un reto. Era probado que si una película pasaba sin más por los cines, sin promoción, sucumbiría. Fue entonces, cuando apareció el genio para salvar su personal apuesta.




Antes del estreno elaboró una serie de instrucciones muy precisas para poder entrar en los cines y ver Psicosis:



  • Los cines deberán contratar vigilantes de seguridad para hacer cumplir la política de admisión requerida y controlar o atender al público por el terror de Psicosis.
  • Una vez comenzada la película nadie podrá entrar en la sala.
  • Los cines dispondrán relojes en el vestíbulo, indicando con precisión el momento del inicio de la película y, por tanto, la prohibición de la entrada.
  • Las salas deberán disponer del suficiente espacio para la colocación de cartelería y megafonía, que deberá estar permanentemente divulgando las normas o recomendaciones previamente grabadas por el propio director.



Tanto misterio para ver la película revolucionó el panorama y lo convirtió en un éxito clamoroso: 13 millones de dólares.  





 





En la promoción recurrió a todos los campos, este es el trailer que rodó con el mismo equipo tras finalizar la película.


También a trucos y engaños...


Situó a Vera Miles en la ducha, durante la promoción; un engaño cuidadosamente estudiado, hoy día todos sabemos que quien únicamente estuvo en la ducha fue Janet Leigt.


El apelativo “Mago del Suspense” que Hitchcock tenía quedó de manifiesto dentro y fuera de la pantalla. Psicosis, gracias en gran parte al brutal asesinato bajo la ducha; una escena ya antológica, copiada hasta la saciedad, se convirtió en uno de los grandes éxitos del cineasta y hoy día es un clásico canónico del cine de terror.

Dos décadas después, «Viernes 13» (Sean S. Cunningham, 1980) abrió la veda del terror ochentero y un avispado Richard Franklin, atendiendo los deseos de la Universal, recuperó en 1983 a los protagonistas de Psicosis, Anthony Perkins y Vera Miles, para realizar una continuación para el momento ingeniosa siempre y cuando no se la compare con el original. Unos años después, sería el propio Perkins quien se pondría detrás y delante de la cámara para una tercera entrega, a la que seguiría otras más para televisión. Y, en 1998, Gus Van Sant tuvo la extraña ocurrencia de “homenajear” a Hitchcock repitiendo Psicosis; copiando plano a plano, ahora en color, el clásico de 1960.


Una de las peculiaridades que Hitchcock incluía en sus películas era su aparición como extra. En Psicosis lo tenemos en el tramo inicial, cuando Marion llega a la oficina, la silueta de Hitchcock, con sombrero de cowboy, se deja ver en la puerta. 

Psicosis, 1960
Un detalle que Gus Van Sant consideró de vital importancia e incorporó también para su escena a un señor imitando la singular silueta de Alfred Hitchcock.

Psycho (Psicosis), 1998



Cuando se estrenó Psicosis en España, el Teatro Luis Rivera estaba cerrado (1958/1969); por lo que hubo que esperar hasta su reposición, el 9 de enero de 1974, para poderla disfrutar. Psicosis II fue exhibida con gran éxito el 1 de abril de 1984 y Psicosis III, el 25 de julio de 1987.

Material promocional original





viernes, 14 de febrero de 2014

AFICHES: Lady Jane y Se acabó el pastel


Cada cual tiene su propia historia de amor; no creo que nadie se pierda ese regalo de la naturaleza y el cine desde sus inicios ha sido reflejo de miles de historias basadas en ese sentimiento dulce y doloroso que conlleva el enamoramiento. Coincidiendo con San Valentín he recuperado dos afiches de películas románticas en escenarios y tiempos muy diferentes.


«Lady Jane» (Trevor Nunn, 1986 – Exhibida en el Luis Rivera el 16 de agosto de 1987), nos cuenta, bajo un hecho real, una apasionada historia entre dos jóvenes unidos a la fuerza en su adolescencia y sucumbidos en un enamoramiento que nadie podría haber imaginado. Una excelente película inglesa y con una jovencísima protagonista, hoy gran estrella.







«Se acabó el pastel» (Mike Nichols, 1986 – Exhibida el 1 de agosto de 1987), es una historia que se desarrolla alrededor de una pareja madura, cada uno con una relación fallida a cuestas, que después de afrontar los temores propios deciden darse una segunda oportunidad, el amor sí está dado entre ellos. Está basada en el libro autobiográfico de Nora Ephron y divierte pues Mike Nichols aporta su sentido del humor característico. Cuenta, como todas las grandes historias de amor llevadas a la pantalla, con su balada: «Coming around again» de Carly Simon.