Sinopsis
Un joven cazador furtivo vive aislado en el bosque con su madre violenta y posesiva. Un día, conoce a Milagros, una chica escapada de un convento de monjas, se enamora de ella y decide llevarla hasta su casa para darle cobijo. Pero los celos de la madre, temiendo perder el amor de su hijo, provocarán una dramática reacción.
Lola Gaos, Ovidi Montllor, Alicia Sánchez
Esta película se estrenó en el Teatro-Cine Luis Rivera en la Semana Santa de 1976, llegaba después del morbo obrado por la censura que, en esas fechas era como un enorme globo inflándose de agua con infinidad de mordeduras que, consecuentemente, estaba próximo a explosionar.
José Luis Borau
Hoy es un hito en la historia del cine español, Fue la primera película que se enfrentó a las imposiciones censoras y venció, consiguiendo introducir contenidos eróticos, desnudos, sexo, personajes amorales, incesto, violencia animal, claras alegorías a la incompetencia de las autoridades al ridiculizar al régimen a través de la figura del gobernador civil interpretado por el propio Borau. Aún así la Censura intentó torpedearla exigiendo su recorte en 40 planos; sin importancia, según Borau.
El Gobernador (José Luis Borau)
Esta victoria contra la represión hay que verla en el contexto de 1975, el régimen se desmoronaba y el dictador estaba moribundo. Gran parte de los méritos del film debe atribuirse al coguionista Manuel Gutiérrez Aragón. La película fue premiada con la Concha de oro en el Festival de San Sebastián (1975).
Afiche, diseño de Iván Zulueta
Me impresión Lola Gaos, un papel brutal y desgarrador que magníficamente supo expresar el gran cartelista y diseñador Iván Zulueta en el afiche de la película. Ovidi Montllor borda el papel (después de este, siempre que lo veo en la pantalla, veo a Ángel, el cazador furtivo) y sugestiva a más no poder la gran Alicia Sánchez.
Octavilla publicitaria Teatro-Cine Luis Rivera
En el Luis Rivera comenzamos a anunciar la película desde el momento en que teníamos contratada su exhibición. La expectación era enorme y, tras el estreno el Domingo de Resurrección, hubo que repetirla tres días más. En total fueron 947 los asistentes que presenciaron Furtivos. La película a nivel nacional fue vista por algo más de tres millones y medio de espectadores.
La programación de películas de Semana Santa, durante los años de la dictadura, fue sistemáticamente copada por el género histórico-religioso. Desconozco si era impuesto, pero lo que sí era seguro es que no podía haber frivolidades durante esos días de recogimiento, no estaba bien visto. Por ello, para no ser llamado al orden, las películas estrellas eran indudablemente las religiosas, las de romanos y todas aquellas que conllevaran a Jesús de por medio.
Curiosamente, otro género “autorizado” fue el de la ciencia-ficción y con estas premisas el Teatro Luis Rivera quiso fortalecer la programación del año 1969 ofreciendo el Sábado de Gloria un estreno de lujo: «2001, Una odisea del espacio» STANLEY KUBRICK, 1968. Que no gustó a nadie y a mí, siendo un niño, tampoco; todos esperábamos ver aventuras espaciales con marcianos y todo eso y aquella película tan rara nadie la entendió y fue un autentico chasco. Quizás, puesto que lo normal era que las películas llegasen aquí varios años después de su estreno, fue un desacierto programarla entonces.
Dicen que el hombre es el animal que siempre tropieza en la misma piedra, por ello, cuatro años después, en 1973, volvería a repetirse el chasco. Cabe pensar que los nuevos programadores desconocían lo ocurrido y, buscando en el género de la ciencia-ficción, programaron para la Semana Santa, esta vez el jueves, otra vez la susodicha película.
JUEGO DE FOTOCROMOS PUBLICITARIOS
El 1977 la ciencia-ficción, bajo la inconmensurable imaginación de un visionario George Lucas, se convirtió con el estreno de «La Guerra de las Galaxias» en un género totalmente renovado y la película en uno de los mayores éxitos comerciales de todos los tiempos. Por ello, los distribuidores de las películas de la MGM, no dudaron en reponer inmediatamente para las salas una vez más la controvertida película de Kubrick incluyendo en sus carteles una puntualización sugerente: Antes de La Guerra de las Galaxias existió y existirá siempre... 2001 Una odisea del espacio. A mí la película de Lucas me encantó y cuando leí la frase de 2001 en una marquesina de un cine en Galicia, no dudé y entré a verla; ya habían corrido ríos de tinta sobre la polémica película y quizás, tal vez, no supe apreciarla entonces y consideré volver a verla.
Por imperativo de contratación, 2001 volvió a entrar en un nuevo lote de películas de la distribuidora CIC y, por tanto, el Teatro Luis Rivera tenía en 1979 la necesidad de volver a programarla. Por suerte, ese año estaba en pleno apogeo en la localidad el Cine-Club Los Castúos y, una obra así, era de obligado forum pues la polémica estaba servida desde hacía años y muchos aficionados gustaban de poder verla y así comentarla.
Para mí fue la cuarta vez que la presenciaba y también la que más me gustó. Al acto fue invitado un critico de cine que expuso su parecer ante un volcado auditorio con más de 300 personas que disfrutaron con todo y, bien entrada la noche, se marcharon felices a casa exhaustos de gozo. No fue la última vez, a mediados de los 80’ volvió a reponerse y volvió al Luis Rivera, aunque sólo asistieron 14 personas.
«2001, Una odisea del espacio» es de esas películas que se ama o se odia, pero que sin duda marcó un antes y un después en el genero y hoy día nadie puede poner en duda que es una obra de arte sin paliativos.
Desconozco si hubo una segunda Semana Cultural de la Juventud en Valencia de Alcántara; el Teatro Luis Rivera desapareció meses después y, de haberla habido, ya no hubiese estado tan comprendido como lo estuve entonces.
Recuerdo la ilusión de los jóvenes (yo también lo era) y de los padres y de los profesores, implicados todos en las tareas organizativas que abarcarían: arte, cultura, exposiciones, deportes, charlas, coloquios, conciertos, bailes, cine y teatro.
Fue un evento cultural sin precedentes repartido entre todos los Centros de enseñanza; aunque la parte más intensa se celebró en el mejor y mayor foco cultural de la Villa: el Teatro Luis Rivera.
El concierto de Víctor, de San Vicente de Alcántara; la conferencia sobre la drogodependencia que realizó en el coliseo la Asociación El Patriarca ante un numeroso colectivo de padres e hijos; teatro, por el Grupo Almocóvar de Alcántara. Muchos de los participantes eran invitados y procedían de pueblos cercanos y, evidentemente, actuar en un sitio así, en un teatro centenario cargado de historia, imponía respeto acrecentando con ello la inevitable emoción por toda aquello que iban a realizar. Y, el cine, con la película de Michael Cimino «La Puerta del Cielo» (Heaven's Gate). Se hicieron dos sesiones para atender la demanda, a las 3,15 de la tarde y a las 9 de la noche. Todos los actos estuvieron perfectamente organizados; de hecho, poner la primera sesión de cine a una hora tan inaudita fue para no solapar los actos.
Vivíamos momentos históricos y chapoteamos con interés la información de esos acontecimientos tan extraordinarios que nos asistían. En junio, España ingresó en la tan deseada Comunidad Económica Europea. También la OTAN, un tema de trascendental interés y que formaríamos parte en unos meses (marzo,1986). Todo esto tratado afablemente en debate académico político para padres y alumnos y con la seriedad requerida.
No faltó nuestro folklore, con el mejor exponente: Juéllega Extremeña, y la entonces popular Tuna del Colegio Nuestra Señora de Los Remedios. Pintura y Artesanía brillaron en la gran exposición que organizaron a la par el Grupo Penero y el Grupo de Artesanía, exponiendo obras todas de artistas de la Villa.
Fue una semana digna de recordar. Un ejemplo de participación generosa. Una labor encomiable realizada por un colectivo desinteresado que aunó esfuerzo e ilusión y de la que tuve el honor de ser invitado y, por tanto, poder colaborar.
La película elegida, interesante por narrar un hecho real de la historia de Norteamerica sobre la integración de los emigrantes y, además, el referente de calidad que suponía la última obra del laureado director Michael Cimino, ha pasado a la historia por hundir a la potente productora United Artists. Tuvo un coste de 35 millones de dólares y sólo recaudó 3,4.
Michael Cimino, después de éxito de «El Cazador»,1978 (9 nominaciones y 5 Oscars: película, director, actor de reparto, sonido, montaje), tuvo carta blanca para filmar un guión suyo que tenía en proyecto basado en un episodio de la leyenda negra norteamericana, ambientado en el condado de Johnson, cuando el gobierno contrata a petición de unos ricos terratenientes, unos sicarios para exterminar a los molestos inmigrantes instalados en aquellas tierras.
Con «El Cazador», una historia épica sobre Vietnam, expuso los horrores de la guerra y el valor de la amistad y, por ello, encontró el aplauso unánime del respetable pues la película denunciaba una contienda vergonzosa sobrellevada por una generación de americanos que sufrieron en sus carnes los despropósitos de sus gobernantes. Visto lo visto, Cimino entendió que eso del cine denuncia era lo suyo y, con el consentimiento de la United Artists, arremetió otra vez contra la actitud de los americanos filmando otro vergonzoso asunto ocurrido esta vez en 1891.
El rodaje de la película fue largo (más de dos años) y problemático al sobrepasar sobradamente el presupuesto asignado. Antes y después del estreno, la obra de Cimino, se vio sometida a infinidad de remontajes, cortes y amputaciones por parte de la productora que ya temían lo peor. Y así fue, la crítica despachó el filme de un brochazo, la crucificó desde el principio. Fue un fracaso total de taquilla; nadie quería ver en la gran pantalla las miserias de sus antepasados. El público norteamericano, después de la retahíla de películas críticas sobre Vietnam, no querían seguir oyendo lo malo que había sido su país; no es lo mismo denunciar Vietnam con nombres y apellidos, que intentar erosionar los fundamentos culturales del sueño americano.
«La Puerta del Cielo», con 5 nominaciones a los Premios Razzie, le endosaron el de peor director y lo peor de todo fue el desastre económico que llevó a la quiebra a la compañía creada en 1919 por Charles Chaplin, la United Artist, convirtiéndola en uno de los filmes malditos en la historia del cine como industria. Cimino, por su parte, quedó condenado al ostracismo durante casi dos décadas.
Material promocional
Por suerte, el tiempo pone las cosas en su sitio y, mediada la debida distancia, ya no es necesario ensañarse con una película si no existe presión mediática y, aún mayor, si tenemos en cuenta el escaso interés de cuanto vino a continuación. La mirada de Michael Cimino, fiel a la historia, no rebajó en absoluto su desolador retrato; en cambio, sí realizó una gran película; una obra llena de fuerza visual con unas localizaciones maravillosas que fueron genialmente retratadas por Vilmos Zsigmond, que nos traslada de forma inmejorable a una época pocas veces tan bien matizada con esos colores fríos y tristes. Extraordinarios de verdad los vestuarios, esos “sobretodo” (gabardinas) al más puro estilo Leone. Para muchos, La Puerta del Cielo, es hoy día un referente indiscutible del género Western, guste o no a los americanos.
¿Qué pasaría si un director bueno, hiciese una película de bajo presupuesto?
Alfred Hitchcock fue un creativo sin igual y experimentó en toda su carrera formas diferentes de hacer películas y prácticamente todas concluyeron con resultados excelentes. En 1959, en la cima de su carrera, realizó para la inconmensurable Metro-Goldwyn-Mayer «Con la muerte en los talones», donde no escatimaron gastos de producción y su resultado fue el esperado y más. Tras el éxito, muchas productoras le ofrecieron diferentes proyectos de igual envergadura; entre ellas la Paramount, a quien debía por contrato una última película. Pero Hitchcock no quería repetir fórmulas y se planteó esa fascinante pregunta.
Decidido, informó a Paramount su intención de realizar una película de terror basada en una novela barata: Psicosis; que sería en blanco y negro, sin estrellas de renombre y con el equipo de televisión que realizaba entonces en los estudios Universal la serie «Alfred Hitchcock presenta»... Paramount dijo no, y así todo el mundo. Como último intento, Hitchcock, propuso a Paramount no cobrar sus honorarios y hacerse cargo de los 800.000 dólares presupuestados para los gastos de producción, Paramount sólo tendría que distribuir la película. Psicosis se rodó en 41 días, entre finales de noviembre y principios de enero bajo total secretismo. Terminada la cinta, Paramount consideró que un producto así iba a ser rechazado por el público y limitó su compromiso a exhibirla sin el acostumbrado preestreno y en tan sólo un par de salas de menor importancia.
Para Hitchcock esto no fue más que un revulsivo y lo asumió como un reto. Era probado que si una película pasaba sin más por los cines, sin promoción, sucumbiría. Fue entonces, cuando apareció el genio para salvar su personal apuesta.
Antes del estreno elaboró una serie de instrucciones muy precisas para poder entrar en los cines y ver Psicosis:
Los cines deberán contratar vigilantes de seguridad para hacer cumplir la política de admisión requerida y controlar o atender al público por el terror de Psicosis.
Una vez comenzada la película nadie podrá entrar en la sala.
Los cines dispondrán relojes en el vestíbulo, indicando con precisión el momento del inicio de la película y, por tanto, la prohibición de la entrada.
Las salas deberán disponer del suficiente espacio para la colocación de cartelería y megafonía, que deberá estar permanentemente divulgando las normas o recomendaciones previamente grabadas por el propio director.
Tanto misterio para ver la película revolucionó el panorama y lo convirtió en un éxito clamoroso: 13 millones de dólares.
En la promoción recurrió a todos los campos, este es el trailer que rodó con el mismo equipo tras finalizar la película.
También a trucos y engaños...
Situó a Vera Miles en la ducha, durante la promoción; un engaño cuidadosamente estudiado, hoy día todos sabemos que quien únicamente estuvo en la ducha fue Janet Leigt.
El apelativo “Mago del Suspense” que Hitchcock tenía quedó de manifiesto dentro y fuera de la pantalla. Psicosis, gracias en gran parte al brutal asesinato bajo la ducha; una escena ya antológica, copiada hasta la saciedad, se convirtió en uno de los grandes éxitos del cineasta y hoy día es un clásico canónico del cine de terror.
Dos décadas después, «Viernes 13» (Sean S. Cunningham, 1980) abrió la veda del terror ochentero y un avispado Richard Franklin, atendiendo los deseos de la Universal, recuperó en 1983 a los protagonistas de Psicosis, Anthony Perkins y Vera Miles, para realizar una continuación para el momento ingeniosa siempre y cuando no se la compare con el original. Unos años después, sería el propio Perkins quien se pondría detrás y delante de la cámara para una tercera entrega, a la que seguiría otras más para televisión. Y, en 1998, Gus Van Sant tuvo la extraña ocurrencia de “homenajear” a Hitchcock repitiendo Psicosis; copiando plano a plano, ahora en color, el clásico de 1960.
Una de las peculiaridades que Hitchcock incluía en sus películas era su aparición como extra. En Psicosis lo tenemos en el tramo inicial, cuando Marion llega a la oficina, la silueta de Hitchcock, con sombrero de cowboy, se deja ver en la puerta.
Psicosis, 1960
Un detalle que Gus Van Sant consideró de vital importancia e incorporó también para su escena a un señor imitando la singular silueta de Alfred Hitchcock.
Psycho (Psicosis), 1998
Cuando se estrenó Psicosis en España, el Teatro Luis Rivera estaba cerrado (1958/1969); por lo que hubo que esperar hasta su reposición, el 9 de enero de 1974, para poderla disfrutar. Psicosis II fue exhibida con gran éxito el 1 de abril de 1984 y Psicosis III, el 25 de julio de 1987.
Sinopsis:
George Taylor es un astronauta que forma parte de la tripulación de una nave espacial que se estrella en un planeta desconocido en el que, a primera vista, no hay vida inteligente. Sin embargo, muy pronto se dará cuenta de que está gobernado por una raza de simios mentalmente muy desarrollados que esclavizan a unos seres humanos que carecen de la facultad de hablar. Cuando su líder, el doctor Zaius, descubre horrorizado que Taylor posee el don de la palabra, decide que hay que eliminarlo.
Entonces, cuando pasamos en el Luis Rivera la película «El Planeta de los Simios», no teníamos ni idea que estábamos ante el embrión de una saga que daría para mucho y durante mucho tiempo. La película tuvo después cuatro continuaciones, dos series de tv, una nueva versión de la primera película de 1968 (en el 2001), una precuela de la historia contada en la primera película (2011) y, de esta última, ya se está preparando su continuación que se estrenará en 2014.
Quizás el atractivo de «El Planeta de los Simios», lo que hizo que numerosos seguidores acudieran película tras película al cine por aquellas fechas, fueron dos cosas: ser una excelente película de aventuras apoyada en la Cinecia-Ficción y contar con el final más comentado de la historia del cine.
-¡Yo os maldigo, os maldigo a todos! ¡Maldigo las guerras... os maldigo! (Taylor / Charlton Heston)
Planet of the Apes, 1968 de Franklin J. Schaffner
Con un final así era inevitable, prácticamente necesaria, su continuación. Dejarnos con la boca abierta fue un acierto comercial de los productores y consiguientemente llegaron, una por año, sus secuelas cinematográficas.
Beneath the Planet of the Apes, 1970 de Ted Post
Escape From The Planet of The Apes, 1971 de Don Taylor
Conquest of the Planet of the Apes, 1972 de J. Lee Thompson
Battle For the Planet of the Apes, 1973 de J. Lee Thompson
Esta última no se estrenó en España, en la gran pantalla; años más tarde, con la aparición del vídeo, sería comercializada en el formato doméstico y pudo ser por fin vista por los seguidores de la saga.
En el Teatro Luis Rivera la primera película, «El Planeta de los Simios», se puso el domingo 12 de julio de 1970. Después, cuando fueron estrenándose en España las tan deseadas secuelas, el Luis Rivera no pudo atender a la clientela como nos hubiese gustado; imperativos legales surgidos tras la debacle administrativa de 1970 (HOY en 2 SESIONES, cap. Atrapados en el espacio) impidieron contratación alguna de películas nuevas. Curiosamente, pese al interés suscitado, la otra empresa que operaba en la localidad (Real Cinema) no se interesó jamás por los simios... una suerte. Restablecida la situación, a finales de 1973, las películas del Planeta de los Simios serían de obligada atención en nuestra saneada programación y todas fueron exhibidas en el mismo año y en muy corto espacio de tiempo:
«Regreso al Planeta de los Simios» el 25 de mayo.
«Huída del Planeta de los Simios» el 8 de septiembre y
«La rebelión de los Simios» el 7 de noviembre de 1974.
Instantánea tomada en la entrada al teatro, el 23 de mayo de 1974, con la cartelera en la fachada, aunque borrosa, anunciando la película «Regreso al Planeta de los Simios».
El entusiasmo por seguir las aventuras de los simios en la pantalla era enorme. No es de extrañar que algunas mascotas tomaran por entonces el nombre de algún personaje de la saga. La perrita negra que muestra la fotografía, se le puso el nombre de Zira; personaje simio de buen corazón que interpretó la actriz Kim Hunter en las tres primeras películas.
Pero la saga, a medida que avanzaban las películas, fue perdiendo gracia y chispa. Había interés, mucho interés por seguirla, pero el producto ofrecido fluía carente de imaginación.
Abandonada la gran pantalla, la saga pasó al año siguiente a serie de televisión, en la que sólo quedó Roddy McDowall que continuó interpretando su personaje de Cornelius (compañero de Zira).
Se rodaron 14 episodios y, al año, debido al coste y la escasa repercusión, se optó por reconvertirla finalmente en serie de animación. Con lo cual, su aproximación a la novela de Pierre Boulle fue finalmente conseguida al descartar el coste de los decorados que describe el texto original.
2001
Después de 33 años de su aparición en el cine, cuando los simios eran ya parte de su historia y poco más nos tenían que contar, amen de su decadente y abandonado desenlace, el prestigioso y original director Tim Burton es convencido para recuperar la historia y darle su toque personal.
Planet of the Apes, 2001 de Tim Burton
La cinta ha sido vapuleada a más no poder. Según Burton el no ha hecho un remake de la película de Schaffner, como así lo han clasificado. Su intención, al abordar el proyecto, era la realización de una película basada en la novela original y más fiel que la película de 1968 y no tiene necesidad de ser comparada con ella. Personalmente y como seguidor de la saga, le doy la razón a Burton; la película entretiene, está perfectamente realizada y ya está. Otra cosa, y ahí creo que nace la polémica, es su guiño al pretender introducir un final impactante tal cual lo hizo Schaffner (sin que este formase parte de la novela). El final de la primera película contenía una visión pesimista, pero curiosa, de un futuro en el que el hombre acabaría arruinándolo todo, probablemente por las guerras, una buena reflexión sobre la naturaleza humana. El monumento a Lincoln con cara de mono que nos coloca Burton como reflexión, hace reír más que otra cosa y consiguientemente enciende el debate comparativo con el que evidentemente sale perdiendo estrepitosamente.
Carteles y material promocional del Teatro Luis Rivera
Un total de 794 espectadores asistieron al Teatro Luis Rivera para ver a los simios; convencido estoy que todos quedaron defraudados por el devenir de la saga... ninguna igualó a la primera; todo lo demás que vino después sería considerado aguachurri, incluso la espectacular y tan esperada película de Tim Burton.
2011
Hasta que, por fin, a alguien se le ocurrió cual sería la mejor manera de continuar la saga y como sacarle provecho a una historia de la que quedaba mucho por contar.
Rise of the
Planet of the Apes, 2011 de Rupert Wyatt
Quedaba saber una cosa, quedaba saber cómo los simios se hicieron con nuestro planeta de una forma muchísimo más creíble que aquello que nos habían dicho anteriormente, y eso es, precisamente, lo que nos viene a contar, «El Origen del Planeta de los Simios» de forma magnífica, perfectamente conducida y con unos efectos especiales absolutamente excepcionales. Perfecta. Dicho de otra forma: si tuviese que recomendar la historia de los simios sugeriría olvidarse de todo cuanto se ha filmado e iniciar con la película de 1968 «El Planeta de los Simios» y a continuación, «El Origen del Planeta de los Simios» (2011). Todo es perfecto en cuanto a seguimiento de la trama y, por supuesto, cine de aventuras para pasarlo en grande. Es evidente que, cuando hay imaginación, se puede ir hasta el infinito.
2014
No podemos olvidar que el cine, además de arte, se nutre de la industria del entretenimiento y, como productivos, han visto tras esta película que la saga ha encontrado un filón cuantitativo para seguir explotándola y (yo cruzo los dedos) en 2014 tienen pensado continuar... sería una pena que lo estropeasen, después de haber tenido que esperar 43 años para satisfacer la curiosidad que nos dejó entonces la maravillosa escena de Charlton Heston maldiciendo a la humanidad delante de la Estatua de la Libertad.
«EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS»
Dawn of the Planet of the Apes, 2014 de Matt Reeves